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DOHA, Catar.- Estadios modernos climatizados a la perfección. Aficionados que visitan una región decidida a demostrar que puede montar un gran espectáculo y ofrecer experiencias únicas.
 
Todo rodeado de dudas acerca de si las mujeres, los gays y los amantes de la cerveza se sentirán a gusto.
 
La Copa Mundial del 2022 a jugarse en Catar, el emirato fabulosamente rico del Golfo Pérsico con grandes reservas de petróleo y gas natural y ambiciones descomunales para una nación tan pequeña, promete ser una experiencia única.
 
A medida que los proyectos de los arquitectos salen de sus estudios y comienzan a apilarse ladrillos en medio del desierto, las autoridades de Catar que organizan la primera Copa Mundial jamás hecha en el Medio Oriente ofrecieron entrevistas exclusivas a la Associated Press para contar lo que va a ser la experiencia del aficionado dentro de ocho años.
 
EL LUGAR
 
Con las terceras reservas de gas natural más grandes del mundo, Catar tiene medios de sobra para cumplir la promesa del slogan de la Copa Mundial: "Espere algo asombroso".
 
Los visitantes a la impresionante capital, Doha, verán la impactante silueta de una ciudad en donde hace 35 años solo había arena. La riqueza de Catar, cuyos ciudadanos están segundos en el mundo en la lista de países con más ingresos per cápita, es evidente en todos lados, incluidas las carteras de lujo que lucen las mujeres, que van cubiertas de pies a cabeza.
 
Por la noche, las calles se llenan de autos y motocicletas carísimos que brotan de torres futuristas de vidrio y acero. Doha podría ser el único lugar en el mundo donde se ven avisos como uno publicado en un diario local que decía: "Busco un palacio urgentemente".
 
ESTADIOS
 
Fueron seleccionadas 12 sedes, aunque no está claro si todas serán usadas. Los diseños de los arquitectos dan una idea de lo que se puede esperar.
 
El estadio Lusail a ser construido en el norte de Doha, donde termina la ciudad y comienza el desierto, albergaría el partido inaugural y la final.
 
"Sin ser frívolos con nuestro dinero, sin ser extravagantes, queremos una visión arquitectónica emblemática", con un "diseño y terminación revolucionarios", declaró el director del proyecto Tamim el-Abed.
 
Dio a entender que habrá mucha alta tecnología y que el aficionado podrá ver repeticiones de las jugadas en sus tabletas, sentado en el estadio.
 
"La proyección hacia el futuro es importante para nosotros porque uno ve la velocidad con que se mueve la tecnología", indicó el-Abed. "No quieres diseñar algo que, llegado el momento, va a ser algo que ya se ha hecho".
 
EL CALOR
 
¿Qué calor? El aficionado deberá llevar sweaters si, como se espera, la FIFA cambia las fechas y el torneo se juega en noviembre/diciembre o enero/febrero. Las noches son frías en noviembre y la brisa marina hace que no se sienta tanto el calor de día. Pero el polvo del desierto y de la construcción provoca cosquilleos en las gargantas.
 
Incluso si la FIFA cambia las fechas y no se juega en pleno verano, en junio/julio, habrá aire acondicionado en todas las instalaciones, como se prometió.
 
"Habrá aire acondicionado en las estaciones, en las zonas de concentración de aficionados, en las filas y en el último kilómetro y medio (milla) cuando uno se dirige al estadio", dijo el-Abed.
 
Se empleará energía solar, producida por una planta de 100 megavatios que estará lista en el 2017, de acuerdo con Dario Cadavid, que coordina toda lo relacionado con el aire acondicionado.
 
La temperatura en el terreno de juego deberá girar en torno a los 26 grados Celsius (79 Fahrenheit) y jamás superar los 28. El-Abed aseguró que no habrá calores "sofocantes" como los que se registraron en algunos estadios en la Copa Mundial de Brasil este año.
 
MEDIO ORIENTE
 
Las autoridades de Catar dicen que 2.000 millones de personas viven a no más de cuatro horas de avión de Doha.
 
Es por ello que el torneo podría tener un sabor al Medio Oriente.
 
El Cairo, Teherán, Bagdad y Beirut están a no más de tres horas. Estambul a cuatro. Los estados del golfo se encuentran a la vuelta de la esquina y Riad, la capital de Arabia Saudita, a seis horas de auto.
 
"Serán recibidos por catarís, junto con libaneses, tunecinos, marroquíes, jordanos, iraquíes, sauditas y kuwaitíes", comentó Mushtaq al-Waeli, director ejecutivo de Josoor, instituto catarí que ofrece cursos sobre la organización de eventos deportivos para gente del Medio Oriente y el norte de Africa.
 
El Medio Oriente en general espera usar el Mundial para mostrarle al mundo que el conflicto entre Israel y los palestinos, el terrorismo islámico y los hidrocarburos no son lo único que define la región.
 
"Tenemos que acabar con esa percepción de lo que somos", sostuvo Hassan al-Thawadi, director del comité organizador de Catar.
 
DIVERSIÓN
 
Doha no es Río de Janeiro, que vibró al ritmo de samba, fútbol y tragos durante el Mundial del 2014.
 
El visitante puede comprar alcohol solo en los mejores hoteles en Doha, mostrando sus pasaportes.
 
"Las mujeres en Catar no pueden ingresar al bar en ningún momento", dice un cartel en un hotel de Doha.
 
"Habrá alcohol en ciertas áreas, en otras no. El alcohol no es parte de nuestra religión, de nuestra tradición", expresó al-Thawadi. "El aficionado no podrá caminar por la calle o dar la vuelta a la esquina y comprar bebidas. Eso no es así aquí. Pero habrá lugares donde podrán adquirirlo".
 
Para Regard Aboo Yakou, jefe de operaciones de la firma constructora Hill International, será un mundial sin ambiente.
 
"No hay nada que hacer", sostuvo. "Al aficionado le gusta beber, armar lío, hacer fiestas en las calles, sacarse la ropa y cosas por el estilo. No podrán hacerlo aquí".
 
MUJERES Y GAYS
 
Las mujeres visitantes no tendrán que cubrirse casi todo el cuerpo, como las catarís, pero tampoco podrán mostrar demasiado, porque eso no es bien visto.
 
"Hay que tener cierto recato", dijo Deepa Puvanik, una mujer de la India que lucía vaqueros y un chal al ir a un partido de fútbol en noviembre, en el que Catar le ganó a Corea del Norte.
 
"Desde ya, un bikini no es aceptable", agregó.
 
Al preguntársele qué tipo de recibimiento pueden esperar los gays, el ministro de deportes de Catar Salah bin Ghanem bin Nasser al-Ali, respondió: "Estamos estudiando todos estos temas. Nos podemos adaptar, ser creativos para que la gente venda y disfrute los partidos sin perder la esencia de nuestra cultura y respetando las preferencias de los visitantes".
 
 
 
 

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