Martín Onti: Una mala y triste elección

Al final será un premio a la barbarie. Jugar en el ‘estadio de los estadios’ será el castigo que el mundo del fútbol le imponga al salvajismo. Nada más parecido a la frustración profesional que puede uno sufrir en carne propia con esta medida de que el River Plate-Boca Juniors que decide la Copa Libertadores de América, se lleve a cabo en el Santiago Bernabéu. Todo un despropósito… o no.

No quiero pensar en aquellos que dicen que el fútbol y los hechos sociales deben ir por separado. Tendría que dirigirles algunas palabras a quienes me refiero, pero me ahorraré tragar bilis nauseabunda evitando el tópico. Nada se puede hacer cuando el acotado poder que se tiene no es lo suficientemente valedero para torcer el destino trazado por los que sí lo tienen, quizás, en demasía.

En esto, y voy al límite ahora con lo que mi conciencia me permite hacer, decir y señalar, porque muchas veces esta ‘misión’ no es para los ‘perejiles’ –así le llaman en Argentina a los que no tienen peso específico en temas relacionados al que se trate- y para ser tristemente sincero, en esta situación, eso es lo que me siento en la exposición de este pensamiento. Un verdadero ‘perejil’ español made in fútbol argentino.

9 de diciembre, horario Premium en medio de LaLiga, escenario globalizado como carnada ineludible, un negocio, y negocios, montado alrededor de este ‘partido del siglo’ con la incongruencia de fondo para coronar al fútbol vestido de rojiblanco y de auriazul. Jamás me hubiese imaginado semejante cachetazo a la coherencia y al sentido común del ser humano.

Esto ya no es fútbol. Tiene y debe de quedar claro este principal axioma para poder comprender el alcance de esta impudicia, de esta cruel inmoralidad deportiva. El fútbol argentino debe recapacitar a través de correctores que alivien las presiones sociales a las que está sometido el país desde hace ya casi 70 años. No puedo ponerme a enumerar cada una de las mismas, tampoco a historiar las tragedias que albergaron los estadios en Argentina porque no va el artículo focalizado por ahí solamente. 

Sin embargo, todos los que estamos cercanos al tema en cuestión somos concientes de que sin llegar a mayo de 1939, en que tuvo lugar la primera vergonzosa tragedia en un Lanús-Boca, bien podríamos partir de fechas más cercanas como la de abril de 1985 en que Adrián Scaserra falleció producto de un disparo de arma de fuego en la tribuna visitante de Independiente en un partido ante Boca, en Avellaneda.

Repito, la enfermedad incurable va mucho más allá del balón y lo triste es darme cuenta que gente que lo sabe, y que tiene posibilidades de luchar más cara a cara con el enemigo, prefiere ‘marear la perdiz’ mirando para otro lado, aunque, de cara a la galería, apunte con el alma al centro mismo del problema. 

Martín Onti

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!