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Martín Onti: Color naranja esperanza

FLORIDA, Estados Unidos.- Valió ciertamente la pena madrugar un tanto para volver a ver cercano al podio a Fernando Alonso. Sí, es verdad que desde un punto de vista muy español uno festeja esa quinta posición del piloto asturiano en una carrera de Fórmula 1, más aún teniendo en cuenta los últimos años de la categoría en los que Alonso era más reconocido por actuaciones personales fuera de los circuitos que dentro de los mismos.
 
 
 
 
Habría muchas explicaciones válidas para justificar la desaparición de los primeros puestos en la máxima categoría del automovilismo mundial no sólo de un campeón como Alonso, sino de una marca como la que gestiona desde el 2014 el galo Éric Boullier. Son tantas razones valederas para culpar por igual a la mala fortuna como a la toma de decisiones que explican claramente qué fue de Alonso desde su salida de Ferrari y su llegada a McLaren y sobre las que sería inútil hacer hincapié ahora.
 
Desde la elección por parte del piloto español de la casa de Woking, tras su exilio de la de Maranello, pocos nos hemos contentado con las justificaciones que se han ido acomodando a las circunstancias. La diversidad de excusas, con base en el improductivo impulsor del McLaren, parecían darle la razón lógica a quienes se escudaban en que el motor japonés Honda no era el apropiado, algo que parece certificar Toro Rosso en este inicio de campaña.
 
En Albert Park, en el Gran Premio de Australia con que se ha iniciado la temporada actual, la utilización del motor Renault en la unidad inglesa le otorga una cierta ventaja a una verdad que se gritaba a los cuatro vientos. Las mejoras en el McLaren parten de la utilización de la ingeniería francesa en los coches de Alonso y del belga Stoffel Vandoorne, y esto es toda una verdad demostrable con lo visto en Australia hoy.
 
Sin embargo, no podríamos pecar de necedad intentando tapar el sol con un dedo, porque si bien se ha mejorado el funcionamiento general de los de Boullier con respecto a temporadas pasadas, inclusive en un altísimo porcentaje, debemos ser sinceros y evaluar lo que en realidad tenemos actualmente en la F1.
 
Mercedes Benz y Ferrari, en ese orden y por más que haya triunfado Sebastian Vettel sobre Lewis Hamilton, son los que continúan dominando el circo. Con Red Bull expectante y Haas en modo sorpresa, queda un lugar de color naranja esperanza que intenta apropiarse McLaren, esa misma esperanza que nos volvió a mover al sillón tan temprano en la mañana y que abre un camino de posibilidades prometedoras de ir a más a partir del Gran Premio de China.
 

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