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Jóvenes de las favelas de Río se benefician de empleo generado por JJOO

RÍO DE JANEIRO, Brasil- Unos 4.000 jóvenes que residen en las favelas pacificadas de Río de Janeiro se han beneficiado de las oportunidades laborales generadas por los Juegos Olímpicos que se celebrarán el próximo agosto en la ciudad brasileña.

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El coronel César Rodrigues, coordinador del Centro Integrado de Comando y Control del gobierno del estado de Río, desde donde se coordina la seguridad de la región, pone este dato como ejemplo del legado que los Juegos dejarán en Río, una ciudad con más de 900 favelas, muchos de cuyos habitantes "no salen nunca de ellas".

 

"Hay niños en la favela de Rocinha (71.000 habitantes) que nunca han conocido la playa", comenta a Efe Rodrigues, que celebra que los Juegos hayan dado a algunos residentes la oportunidad "de salir a otro mundo".

Los beneficiarios de este programa laboral son solo aquellos que viven en las favelas controladas por una de las 38 unidades de Policía Pacificadora (UPP), que presumen de haber restablecido el orden en estos núcleos de pobreza, tras arrebatárselo a los grupos criminales.

"Un trabajo muy difícil", explica el coronel Rodrigues mientras recorre la favela de Santa Marta (6.000 habitantes, 56.000 metros cuadrados), en el barrio de Botafogo. Controlada por una UPP, está considerada una favela 'turística': algunos residentes se han convertido en guías que conducen a viajeros y curiosos por su laberinto de calles. La propia policía muestra con orgullo la aparente tranquilidad que reina entre sus casas de ladrillo.

"La mayoría de los niños de Santa Marta está escolarizada, pero hay otras favelas en las que son muy pocos los que van a clase. En cuanto a los adultos, muchos de los que trabajan lo hacen en la construcción dentro de las propias favelas", señala Rodrigues.

Santa Marta está bajo el control de la teniente Tatiana Lima, de la policía militar del estado de Río. Exfutbolista (jugó en Botafogo y Vasco de Gama), cuando pasa por una pequeña cancha de fútbol colgada del cerro en lo alto de la favela expresa su deseo de "quedarse a jugar con los niños". Pero el deber la llama.

"Seguimos haciendo nuestro trabajo de policía, como arrestar a los criminales, pero también ayudamos a la comunidad en asuntos como contratar los servicios de luz y agua, repartir las donaciones que recibimos o enseñar a la gente qué debe hacer con su basura", explica mientras se para a conversar con prácticamente toda persona que se le cruza en Santa Marta.

 

"Es fundamental ganarse la confianza de la gente, pero también establecer unas reglas", dice. Así, los miembros de la UPP intentan hace comprender a los residentes que deben pagar impuestos o hacerse cargo del recibo de la electricidad. "Antes una familia llegaba aquí y ocupaba el terreno. Ahora sabe que tiene que inscribirse".

Tatiana Lima dice que los Juegos Olímpicos han aumentado el interés de los niños de las favelas por el deporte, aunque sea en disciplinas muy concretas: "Cada vez hay más aficionados a las artes marciales. Son deportes que les dan mucha visibilidad".

"El deporte es una oportunidad para que un joven no recurra a una vida relacionada con el crimen. Siempre les animamos a que hagan deporte, en proyectos a menudo conducidos por oficiales de policía", añade.

Pero una mujer que conversa con la teniente, Shirli Alves, no ve sentido a que los Juegos se celebren en Río.

"Yo llevo 30 años viviendo en Santa Marta. Soy pobre, soy negra, pago mis impuestos, pero también tengo que pagarme una medicina que no me dan. Los Juegos no me interesan", señala a la puerta de su casa.

Tatiana Lima sabe que ni los Juegos, "aunque han supuesto más inversión en seguridad pública", ni las UPP van a eliminar el tráfico de drogas o los homicidios en las favelas. Pero ambos "se han reducido significativamente".

Algunas fuentes aseguran que la crisis económica ha reducido los recursos para la policía y los grupos organizados han sacado provecho de ello volviendo a tomar posiciones en las favelas, pero la teniente asegura que "los fondos para las UPP no se han visto afectados y el trabajo es el mismo".

Como prueba del cambio experimentado en ciertas favelas, Lima subraya que hay residentes que, pese a haber mejorado con el paso de los años su nivel de vida, prefieren seguir viviendo en sus casas de siempre porque ahora se sienten más tranquilos. Además, al estar situadas habitualmente en las pendientes de los cerros, las favelas tienen vistas privilegiadas a la bahía de Río.

En algunas ya se alquilan habitaciones o se han montado pequeños hoteles para los turistas. El negocio comenzó con ocasión del Mundial de 2014 y continuará el próximo verano con los Juegos Olímpicos.

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