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En fútbol varonil, México conquistó el oro por primera vez en su historia en Londres 2012. (Foto: Getty Images)

A cuatro años de el oro que México conquistó en Londres 2012

CIUDAD DE MÉXICO.- El 11 de agosto de 2012 es la fecha más importante en la historia del fútbol mexicano. Antes de los Juegos Olímpicos Londres 2012, sólo los osados confiaban en una medalla dorada para el Tricolor.

 

 

Era un equipo comandado por un técnico experimentado: Luis Fernando Tena, dos veces campeón de la Liga MX y miembro del cuerpo técnico encabezado por José Manuel de la Torre.

Pero el crédito total, el que formó al grupo fue responsabilidad de el "Flaco".

Una Selección Sub 23 que venía de ganar el oro en los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 y el Torneo Esperanzas de Toulon. El optimismo era bueno, pero no al grado de pensar en una presea, mucho menos en un metal áureo.

Tena dio su lista y con refuerzos de la talla de Oribe Peralta, José de Jesús Corona y Carlos Salcido, se lanzó a la conquista de algo inimaginable, único, algo que cambiaría el curso del fútbol mexicano.

 

 

El Tri encaró la fase de grupos con personalidad. Terminó con siete puntos por encima de Corea del Sur, Gabón y Suiza. En los Cuartos de Final se encontró con un férreo Senegal, que lo llevó hasta los tiempos extra. 

Ahí, México acabó imponiéndose a los africanos por 4-2 y la ilusión crecía. Nunca antes un combinado de fútbol había llegado tan lejos.

 

 

En Semifinales llegó el choque ante una selección peligrosa como Japón.

Pero el Tri Sub-23 no se amedrentó, y con eficacia y juego práctico, dio cuenta de los nipones por 3-1. Lo mejor estaba por venir.

México llegaba por primera vez a una final de Juegos Olímpicos en fútbol varonil. La afición azteca se volcó a las calles, bares, lugares concurridos para ver el duelo ni más ni menos contra Brasil... y en Londres, el mítico estadio Wembley sería testigo de la máxima gloria tricolor.

 

 

Oribe Peralta, al 1' y 75', marcó los tantos que llevarían al Tri a lo más alto del podio. El marcador fue 2-1. Contra pronóstico, México se daba cuenta que era poseedor de un potencial, que podría pelearle a los grandes, y qué mejor, vencerlos en instancias importantes.

Fue el día en que el himno mexicano se escuchó dos veces: previo al partido, y para redondear, en la ceremonia de entrega de medallas. 

Ahí estaban esos futbolistas que tenían colgado el oro. El 11 de agosto de 2012, el día que México se colgó en la eternidad olímpica.

 

 

 

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