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Martín Onti: La Torre Eiffel de Zlatan Ibrahimovic

PARÍS, Francia.- Dudé en algún momento que pudiese existir un futbolista más ‘marketinero’ en base a su imagen que Cristiano Ronaldo, pero, me equivoqué. Pensándolo con mayor detenimiento y siguiendo el comportamiento de Zlatan Ibrahimovic a través de su carrera, uno se percata que el delantero sueco del Paris Saint-Germain le saca varios cuerpos de ventaja comercial al portugués del Real Madrid. 

Sin importar el resultado final, me centro en la actitud del goleador de la desvencijada liga francesa donde el campeón, el PSG, le ha sacado nada más que 25 puntos al Mónaco, el segundo en la tabla general, y 30 puntos al Niza, el tercero.

Haciendo memoria de sus conductas, no es difícil recordar su pasado díscolo y traer a colación sus reacciones. Todos recordamos aquellas de su paso por el fútbol español, cuando integraba el Barcelona dirigido por Josep Guardiola, y de donde debió emigrar raudamente al pretender una imposición de despacho para tener un protagonismo superior al de Lionel Messi, condición que el argentino se había ganado en el campo de juego.

Su indudable protagonismo puede haber jugado a su favor para que el iracundo Ibra sea considerado hoy como uno de los grandes jugadores en el ámbito internacional, pero, fuera del contexto futbolístico, las dudas crecen de manera proporcional a su elocuente actitud egocéntrica.

Cuando, medio en broma y bastante en serio, declara que la única manera de que permanezca en el PSG la venidera temporada depende de que la capital gala reemplace un ícono mundial como la Torre Eiffel por una estatua de su persona, deja al descubierto, también muy en serio y solapado en la broma, quién verdaderamente es Zlatan Ibrahimovic.

Sí, claro, podríamos justificar las maneras de promocionarse del sueco si admitimos que a los divos se le debe tener la santa paciencia y el tolerante estómago para que expresen ese glamour que hay que tenerles a cambio de disfrutarles… pero es que a veces esa divina paciencia se acaba y uno se vuelve definitivamente ateo.

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