Horarios

Luis Suárez y el regreso a la felicidad absoluta

MONTEVIDEO, Uruguay.- Luis Suárez es ya un hombre feliz. Pero los casi dos años que separaron sus dos últimos partidos con la selección fueron un calvario psicológico que le arrebató una parte de su alma. Esa misma alma que lo traiciona y que lo lleva a cometer locuras en la cancha de las cuales luego se arrepiente como un niño.
 
Por fortuna para él, todo lo conquistado con el Barça sirvió para esconder su rabia por no poder representar a Uruguay ni en la Copa América de Chile, -donde transitaron sin pena ni gloria-, ni en los primeros cuatro encuentros de la Eliminatorias Sudamericanas.
 
 
El triplete del año pasado y el fenomenal paso en esta campaña, -en la cual todavía tienen chances de repetir la corona en la Liga, en la Copa y en la Champions-, no sólo ha mantenido su pólvora seca, sino también a su mente le ha dado un barniz de lozanía.
 
 
Pero, ¿cuánto ha cambiado la vida de Súarez en estos dos años? Pues mucho. Justo en esta misma fecha del 2014 el Liverpool, con Suárez como estandarte del ataque, se encontraba en una inesperada carrera por el título de la Premier League. El resbalón de Gerrard ante el Chelsea y luego el empate ante el Crystal Palace lo dejaron en lágrimas, vacío, insípido, derrumbado.
 
Pero el traspaso al Barça le salvó la vida. Fue como una oportunidad de resanarse, se exorcizar sus demonios y de reformarse no sólo como persona, sino también como futbolista. 
 
 
Convivir con dos monstruos como Messi y Neymar en el mismo pedazo de tierra lo sometió a un intenso replanteamiento de sus ambiciones y lo lanzó a un coliseo del cual hasta ahora ha salido invicto. A pesar de que ya no es el rey del ataque de su equipo, ha podido nutrirse con sus goles, a fin de cuentas el principal alimento de un goleador. 
 
        FELIZ COMO UNA LOMBRIZ: El gol a Brasil fue la vuelta soñada
 
Ya Suárez no es futbolista que hace lo que quiere, pero sigue teniendo al balón como mejor aliado y a la red como su objetivo más repetido. Esa impensable sociedad entre un uruguayo, un argentino y un brasileño los ha alimentado a todos y ha permitido que lo más importante, el club, sea el mayor beneficiado.
 
 
Ahora, de vuelta en la celeste, Suárez muestra una sonrisa más gigante que nunca y una pasión digna de un verdadero capitán. A sus 29 años y en un futbol tan inestable como este postmoderno que vivimos y sufrimos, no hace sino disfrutar su momento. Sabe que no es eterno porque es llama, pero quiere hacerlo infinito mientras dure.
 

Tags: 

¡Obtén lo mejor de telemundo deportes!