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El chileno Arturo Vidal está en el ojo del huracán por su conducta fuera de la cancha. Foto: Getty Images

Martín Ontí: Culpas compartidas

MADRID, España.- No le podríamos echar la culpa de lo ocurrido a Arturo Vidal únicamente, por chocar su coche de alta gama en una carretera chilena cuando regresaba a la concentración de su equipo al complejo deportivo Juan Pinto Durán en las afueras de Santiago, sin poner en perspectiva toda la temática que condena además a la sociedad entera. Ya sea en el sur de la América expectante de un torneo ancestral en plena competencia, o donde corresponda en cualquier rincón del globo terráqueo bajo similares condiciones.

El problema de los jugadores que en el mundo llegan a una etapa de sus carreras deportivas donde se les mide por el éxito de sus logros, tiene sus vericuetos. No es fácil acceder a una vidriera con la carátula de crack y saber llevarlo acorde a las circunstancias.

Al mediocampista chileno de la Juventus italiana le ha explotado en sus propias manos, y desgraciadamente en mal momento, una situación incómoda, de muy difícil solución, y sin que ésta sea corregible con la celeridad debida puesto que su incidente, por llamarle de alguna tibia manera, en plena Copa América, comprende pasar por alto muchas maniobras lógicas que se llenarán de insostenibilidad a los ojos de mucha gente.

Si Arturo Vidal fuese un futbolista del montón, si no fuese la estrella que deslumbra en el Calcio y en el fútbol internacional, tengan la seguridad que ya la Federación de Fútbol de Chile le hubiese mandado a casa con una suspensión ejemplar. Algo que se opone a aquella lógica de la que hablamos, más aún siendo Vidal un reincidente en situaciones parecidas colmadas por el mal comportamiento en ocasiones de un pasado no tan lejano tanto en el desempeño local como en el de Italia, donde juega.

La fiscalía chilena argumentó que en el momento del choque, el mediocampista tenía 1,21 gramos de alcohol por litro de sangre. La ley de tránsito chilena tiene cero tolerancia al consumo de alcohol mientras se maneja, y cualquier nivel por encima de 0,3 es considerado como un delito que puede ser sancionado con hasta tres años de cárcel. Sin embargo, Arturo Vidal ha sido reincorporado a la concentración del Pinto Durán con el consentimiento de Jorge Sampaoli, su técnico, y de Sergio Jadue, el presidente de la Federación.

El ‘Rey Arturo’ ha perdido otra batalla más, pero no la guerra. Rearmar filas para enfrentar los combates sucesivos dependerá solamente de él esta vez. Los tropiezos desparramados de Arturo Vidal en la que todos tenemos parte de culpa, son ahora cuentas pendientes de una sociedad enferma y necesitada de triunfos que debe velar más por el bienestar ser humano que por el simple placer del espectáculo.

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