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Martín Onti: el undécimo mandamiento

MADRID, España.- Con una temporada prácticamente perdida, el Real Madrid se ha puesto manos a la obra pensando en la que viene. Tras asumir Zinedine Zidane y habiendo hablado con el presidente Florentino Pérez sobre el plan a trazar de ahora en más para resucitar al club blanco, lo visto frente al Celta de Vigo en el Santiago Bernabéu la pasada semana no hace más que crearnos una rara sospecha de los movimientos de Zidane.

De repente vimos sonrisas en algunos a priori "descartados" por el anterior técnico Santiago Solari cuando conformaba sus once titulares, sin embargo, el análisis que deja la ecuación de una alineación que se creía camino al olvido, de repente recupera, en apariencia, un protagonismo antiguo, como si el tiempo no hubiese alterado un ápice la historia lógica y esperada del último campeón de Champions League.
 
De repente apareció Keylor Navas en portería; Marcelo en banda izquierda; Isco con Asensio acompañando a Luka Modric y a Toni Kroos; Bale y Benzema en la ofensiva… vamos, que como si nada hubiese ocurrido estos siete meses desde que el bendecido estratega galo se tomó el pire, el Madrid se remontó a aquellos días de gloria de la noche a la mañana como por arte del mago Zizou.
 
Bien, debo aceptar que el pensamiento siempre apareja dudas cuando los cambios son tan marcados y repentinos. Las teorías, entonces, comienzan su peregrinar a través de los medios, de los corrillos del fútbol, y en la catacumbas en que se cuecen en silencio las tramas más increíbles e inverosímiles posibles.
 
Bien, si lo inmediato es comenzar a trabajar para devolver a la entidad de Chamartín a su lugar -el de uno de los clubes más importantes y consolidados del mundo- deberemos entender que la puesta en marcha del nuevo ciclo de Zinedine Zidane no ha hecho más que comenzar. Ahora sólo toca saber con mayor exactitud la dirección exacta en la que se encamina el nuevo Real Madrid.
 
Es inevitable preguntarse el porqué. No podemos reconocernos necios y aceptar de rompe y raja que todo está bien por Valdebebas. No, no es tan así. Algún movimiento maquiavélico debe existir para justificar un cambio tan sideral. No me creo que las malas relaciones entre las "estrellas" de los últimos años y el entrenador anterior, sean parte de una pesadilla de la que despertamos con el chasquido de los dedos. Definitivamente, y disculpen ustedes, pero yo no compro ese boleto.
 
Si una orden, a modo de mandamiento religioso pensando en una reestructuración, emanó desde el palco y fue acatada desde el banquillo, lo sabremos a medida que vaya transcurriendo lo que resta de temporada hasta el verano. El valor comercial en el mercado de Keylor, Marcelo, Isco, Asensio y Bale recuperan, eso sí, algunos enteros tras la casi insípida victoria ante el Celta.
 
Martín Onti
 

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